BARTOSZ KOSMECKI,
VISIONARIO, MAESTRO Y REFERENTE EN MEDICINA ESTÉTICA
Desde hace unos años, Sevilla se ha convertido en destino de tratamientos de medicina estética y cirugía plástica, y todo ello gracias al Dr. Bartosz Kosmecki, de las Clínicas Verkomed. Este joven médico, con dos clínicas en la provincia de Sevilla, ha sido nombrado varias veces maestro en su especialidad y ha recibido numerosos premios y reconocimientos a nivel nacional e internacional (Medalla de Oro al Mérito del Trabajo por la máxima calidad de sus tratamientos, Premio Europeo a la Innovación de la AEDEEC, Nombramiento de Académico por la Ilustre Academia de Ciencias de la Salud de la Universidad Complutense de Madrid, entre otros). ¿Cómo ha destacado tanto en el mundo de la medicina estética facial? ¿Cuál es su secreto? ¿Es verdad que con unos tratamientos ambulatorios puede quitar años a los rostros de sus pacientes, obteniendo resultados naturales y muy duraderos? A esta y otras preguntas responde este médico de origen polaco que está convirtiendo sus clínicas en referentes de la medicina estética y la cirugía plástica, atrayendo a la capital hispalense a pacientes de toda España e incluso internacionales.
―Dr. Kosmecki, ¿cómo ha conseguido tantos reconocimientos, fama y una lista de espera tan larga en su clínica en un mercado tan competitivo como el de la medicina estética y la cirugía plástica, especialidades que ahora siguen en auge pese al confinamiento y la pandemia de la COVID-19?
―Nunca pienso en ello como un logro, yo simplemente hago lo que me gusta. Creo que esto pasa en todos los trabajos: si tú te dedicas a lo que realmente te apasiona, no te pesan las horas de dedicación, el tiempo de formación te divierte, la investigación en tu área te entretiene, así todo, sin planteamiento ninguno, empieza a surgir, llegan los premios y los reconocimientos y te vas dando cuenta de que realmente destacas entre otros aunque no tengas la sensación de estar haciendo nada extraordinario. Siempre he sido muy franco y realista con mis pacientes, y pienso que hoy en día estos valores se están perdiendo y realmente son lo que hacen destacar a mi equipo entre otras clínicas.
―¿Entonces quiere decir que realmente no hay ningún secreto en el éxito de sus clínicas?
―Posiblemente el secreto sea mi forma de trabajar y ver los rostros de mis pacientes, intentar sacarle partido a la cara que tengo delante, aconsejar al paciente soluciones eficaces, saber escucharlo y entender sus necesidades. La medicina estética es una de las especialidades médicas que más personalizada debe ser. Hay pacientes que, acudiendo a mi consulta, se sorprenden de que les hablo muchas veces de su rostro como de una casa que necesita una reforma, y se sorprenden también cuando comparo los tejidos grasos con las paredes y los huesos del rosto con los cimientos. Es que nosotros, los médicos estéticos, somos los constructores y reformadores de los rostros. Si encontramos el problema, sabremos ponerle solución, y si somos conscientes de que las caras no se destruyen y construyen de nuevo porque tienen un valor especial, de que los rostros de nuestros pacientes solamente esperan reformas (a veces más amplias, otras veces basta un poco de pintura) y de que nadie quiere cambiar, solo mejorar, nos convertimos en las empresas de reformas favoritas, como un buen pintor, un buen albañil o un buen fontanero: si te solucionó la vida en una ocasión, lo vuelves a llamar cuando tienes una nueva avería o quieres hacer una mejora. Y cómo no, cuando te preguntan por un profesional, pasas las referencias y la dirección de tu reformador preferido.
―¿Los pacientes hablan ya de tratamientos de medicina estética? ¿Ya no hay pudor a la hora de realizarse tratamientos de belleza?
―Cada vez hay menos, pero sí es verdad que en medicina estética hay muchos tabús y falsos mitos. La mayoría de mis pacientes me recomiendan, pero casi nunca desvelan detalles de sus tratamientos para no enfrentarse a las preguntas incómodas y los falsos mitos, como que cambiamos las caras, abultamos los labios, paralizamos la expresión o que los tratamientos son de muy poca durabilidad.
―Es usted referente en tratamientos globales del rostro con su propia técnica llamada 4×9, ¿en qué se diferencia de los tratamientos de lifting facial o de cirugía plástica?
―Son tratamientos ambulatorios, lo que significa que no necesitan ingreso ni hospitalización; son preventivos y naturales, porque usamos productos que ya están en nuestra piel o cuerpo, y, ante todo, son indoloros, poco invasivos y de una simpleza sorprendente. Mi técnica 4×9 se apoya en nueve tratamientos base de medicina estética que, aplicados de forma conjunta, por su eficacia contra cuatro factores de envejecimiento humano, hacen que obtengamos resultados parecidos al efecto tensor de un lifting o minilifting facial, pero sin perder la esencia del paciente y sin necesidad de convalecencias pesadas y duraderas, como pasa en el caso de la cirugía plástica facial, que se usa contra la flacidez generalizada del rostro.
―¿Entonces la cirugía plástica facial ya es cosa del pasado?
―No, para nada. En el envejecimiento facial hay cabida para la cirugía plástica y para la medicina estética, lo que pasa es que, en vez de competir, deberían colaborar. Cuando a mi consulta acuden pacientes con párpados muy caídos y después de examinar sus rostros veo que con los tratamientos que están en mis manos no puedo conseguir el resultado deseado, tengo que mandarlos a la consulta de mi compañera, la Dra. Marifé Prieto, una cirujana plástica de primera que comparte conmigo este concepto de belleza natural y gradual. Te puedo decir que la mayoría de los pacientes que acuden a su consulta para un lifting facial son desviados a mi consulta al ver que todavía no son aptos para una cirugía o que simplemente haciéndose un tratamiento de medicina estética pueden combatir las secuelas del paso del tiempo. Esta colaboración y valoración veraz hace que el paciente se sienta seguro en nuestras clínicas y empiece a confiar, muchas veces tras haber sido engañado por técnicas mágicas y por profesionales sin la suficiente cualificación.
―¿En tu opinión los profesionales de la medicina estética en España están bien preparados? Por el auge que están viviendo vuestras especialidades, supongo que cada vez más, ¿es así?
―Sí, la mayoría son buenos médicos, lo que empieza a ocurrir últimamente por, como tú has dicho, el auge, es que cada vez hay mas profesionales que se interesan por ello y empiezan a practicar esta especialidad no por la pasión ni el interés, sino por el afán económico de la misma. ¿Si no, por qué piensas que los dentistas y odontólogos especialistas en tejidos duros se interesan en mucosa del labio (aumento del labio), o los médicos de urgencias, aparte de salvar vidas durante las guardias, empiezan a quitar arrugas (aplicar Toxina botulínica tipo A)? Y esto no es lo peor, lo peor es que estamos llenando el vacío de profesionales con semiprofesionales que piensan que aplicando dos tipos de inyectables y una máquina, tras acudir a un curso de unas pocas horas, pueden solucionar los problemas de todos los pacientes. Y esto está también provocado por la educación en sí: en España faltan facultativos de nivel y universidades que preparen a los profesionales sin el apoyo de empresas y farmacéuticas que desvían a sus tratamientos y producen profesionales de su propia marca o su propio aparato (los másteres y cursos, al ser privados y dependientes de financiación externa, se convierten en propaganda de unos y desvaloración de otros tratamientos). Pero, por suerte, aquí tenemos muchos profesionales que son resilientes, han aprendido ejerciendo y han realizado sus propios estudios independientemente de la eficacia de los tratamientos y las tecnologías.
―Para finalizar nuestra entrevista, siento curiosidad por las consecuencias de esta competencia desleal, ¿cuántos de sus pacientes acuden a usted para solucionar el problema estético provocado por otro médico? ¿Existe un parche formativo importante en medicina estética y cirugía plástica?
―Cada semana estoy atendiendo por lo menos a tres o cuatro pacientes que acuden a mi consulta tras la realización de un tratamiento no acertado, normalmente la mayoría de ellos con un resultado pobre y un paciente insatisfecho, pero lo más preocupante es que cada vez están superando esta estadística los no médicos (esteticistas, peluqueros, enfermeros, etc.) que empiezan, de una forma no legal y denunciable, a ocuparse de tratamientos láser e inyectables, produciendo no solo efectos poco visibles pero indeseables, sino, a veces, muy complicados de solucionar por la mala praxis, poco cuidado y falta de conocimientos, o por no tratar a tiempo ciertas complicaciones producidas por el tratamiento. Es un tema que me preocupa bastante, ya que es una tendencia que crece desproporcionadamente al aumento de pacientes y puede afectarnos de forma muy negativa a todos los profesionales del mundo de la belleza.
―Por último, ¿cuáles son sus planes de futuro? ¿Pacientes de otras ciudades españolas tendrán que hacer viajes largos para acudir a su consulta o se plantea ampliar sus clínicas en otros lugares?
―Por ahora nos concentramos en las clínicas que tenemos y en atender las listas de espera actuales. Estamos formando nuevos profesionales y solucionando problemas de espacio, estamos a punto de conseguir unas instalaciones nuevas que nos permitirán reducir las esperas y ofrecer a nuestros pacientes todavía más comodidades, pero, como estamos todavía en ello, por ahora invito a todos los interesados a la Clínica Verkomed Sevilla Nervión y a la Clínica Verkomed Los Alcores.